Una pavada. Me acordé una anecdota y me pareció interesante publicarla, aunque no creo que les cause tanta gracia como me causó a mi (y me sigue causando).
Estabamos tomando en un mesa exterior de un boliche en Monte Hermoso, y por la calle pasaban mujeres y mi amigo en pedo les gritaba cosas. Lo mejor fue cuando pasó una con una campera tipo rompeviento plateada y mi insano amigo le grita:
- Eeeehhhh, vó… campera!…. apurate que se te va el cuete!
