Siempre me gustaron las mascotas. Pero al mismo tiempo, durante casi toda mi vida, odiaba a los gatos. No me gustaba esa actitud pedorra que tienen de andar mangueando comida y una vez llenos se rajan a garchar por ahí y te dejan solo. O esa cara de nada que tienen siempre, que da la impresión de que algo están tramando.

Gato que duerme como el culo
Luego fui entendiéndolos y me fueron gustando, ya que esa independencia que tanto me molestaba la empecé a ver como algo digno de respeto. Los gatos tienen personalidad, no se dejan mandar por nadie y hacen la suya. Es por eso que acepté tener una gata en mi casa. La llamamos Agatha.
Esta gata pelotuda es ideal para el que no se decide entre tener gato o perro, ya que es binorma y cumple ambas funciones mascoteriles.
Hace muchas huevadas clásicas de perros y que nunca había visto en un gato. Un gato normal teme a la gente nueva y busca escondite apenas algún desconocido ingresa a tu domicilio. Esta no. En cuánto alguien entra se le va encima para romperle las bolas. Le maulla, se le sube encima y le ronronea. Una hinchapelotas. Es raro. Cuando entrás a una casa donde hay un gato que no te conoce, te mira unos segundos con cara de “cagamos, ¿y éste quién es?’ y huye despavorido”. Y es cierto, un gato normal hace eso, pero aca estamos hablando de mi gata pedorra.
Otra de las cosas perrunas que hace es festejarte la llegada. Los perros hacen eso, gata estúpida!. Pero no, llego a mi casa y ella viene a franelearme y se tira al piso patas para arriba (si, como si se hubiera caído del techo y le hubiera fallado el giroscopio que los gatos tienen en el orto que les permite caer siempre de pié). Obviemente lo hace en el lugar más molesto de la casa… ese lugar por donde tengo que pasar a dejar la campera y las cosas para ponerme cómodo. Obviamente le meto una patada para que se corra. Asi y todo no aprende, le falla (entre otras cosas) el sistema de aprendizaje por conveniencia de cualquer gato. Encima ustedes pensarán “pero bueno, un gato es fácil de esquivar, son chiquitos”. Mierda!, ésta es como una vaca.

Gato cruza con búho
Lo que sí tiene de gato son las maní as. Las tiene todas. Le encanta sentarse o recostarse en las sillas… pero en todas!. Generalmente los gatos tienen una silla preferida, pero ésta usa todas. Está un rato en cada una. Obviamente las llena de pelos, ya que es de pelo largo y los pierde todo el año. Gata chota, dejá de ensuciarme las sillas!.
Otra manía que me recalca las bolas es la de rascarme la puerta a la mañana para despertarme. Obvio que me levanto, le meto un boleo en el orto y me vuelvo a acostar. Pero tampoco aprende.

Gato con dueño muy al pedo
Cada vez que me levanto de la silla de mi computadora, ella cree que lo hago para darle comida (que es en lo único que piensa) y se levanta, se zipea (se despereza levantanto el lomo y queda cortita) y se lanza hasta el plato de comida, pasando entre mis piernas y tirandome a la mierda. Otra vez patada en el ojete (encima me duele más a mi que a ella, ya que pesa dos gigas y medio, la vacota).
¿Alguna vez vieron un gato que juegue con sus propios soretes?… ésta lo hace. Muchas veces encontramos soretitos en lugares rarísimos, como abajo de la mesa del televisor o lugares en los que resultarí a incomodí simo cagar. Luego nos dimos cuenta que en realidad cagaba en su lugar pero después veí a en el sorete un simil ratón y lo paseaba a los golpes por toda la casa, gata asquerosa.

Gato que cocina
Hablando de cagar, es tan grandota y poco consciente de su tamaño que cuando va a su cajita con piedritas para cortar soretes, rasca largo tiempo (otra maní a) y luego se para en esa pose tan graciosa de los gatos cuando cagan (en forma de paracaídas) pero el culo le queda apuntando para afuera y siempre hace su depósito afuera de la caja. Después mira las piedritas y como no ve la mierda, se va contenta, pensando que se enterró sola y le ahorró el trabajo de hacerlo.
En fin, hace un montón de huevadas que a veces me divierten y a veces me sacan de las casillas. Pero siempre se lleva su patadita en el culo, que creo que ya se lo toma con cariño.




