Ayer me di cuenta de que no es sano tener un amigo pelado al que le digan ‘Pelado‘ (de apodo, no como gastada).
Yo caminaba plácidamente por la vereda cuando veo a unos 20 metros, de atrás, al que creí que era mi amigo ‘el pelado‘.
Le grité: ‘Ey peladoooo’ y se dió vuelta el pelado que no era MI pelado (que feo suena eso).
Tengo buenos reflejos, por lo tanto apenas ví que no era, me dí vuelta como intentando ubicar al que gritó. Me volví a dar vuelta con cara de ‘que se yo’ pero seguro me salió una cara menos creíble que la de Mr.Bean cuando se quiere hacer el boludo.
El pelado en cuestión siguió su camino… se salvó de que lo cague a trompadas.




